El pelobus: un proyecto del Padre Ángel con Conepe

18/07/2019

El Padre Ángel tuvo una idea. Una más en la dilatada y altruista trayectoria del fundador y alma de Mensajeros de la Paz. En este caso, el sacerdote había encontrado una manera de unir el cuidado de las personas más necesitadas con la peluquería. No dudó en asesorarse y fue a parar a través de CEOE con CONEPE y su Secretario, José Hierro.

“Nos entrevistamos con el Padre, nos explicó su idea y nos pusimos en funcionamiento”, nos cuenta Hierro. “Básicamente, consistía en ofrecer, a través de una autocaravana debidamente acondicionada con tocadores, sillones y lavacabezas, un servicio de peluquería a personas necesitadas (mujeres y hombres) y en riesgo de exclusión social”.

No tardaron en conseguir la autocaravana, gracias a la donación de unos buenos amigos, la cual se adaptó para funcionar como un pequeño salón de peluquería. “Conseguimos todos los útiles de peluquería necesarios para la puesta en marcha del proyecto”, nos cuenta el Secreatario de CONEPE. “Además, necesitábamos un peluquero y logramos contar desinteresadamente con Thomas Fuertes, peluquero madrileño de la firma Daytom”.

En un primer momento, el proyectó arrancó en Madrid con la ayuda de las delegaciones de Mensajeros de la Paz y Cáritas para, posteriormente, ampliar hacia pueblos y provincias limítrofes. Desde el inicio, se han ido sumando otras ONGs como Capuchinos, Fundación Horizontes, Bokatas o Dominicos.

Lejos de darse por satisfecho, el Padre Ángel continuó buscando la posibilidad de extender el Pelobus, y poco tardó en conseguir otro vehículo en Gijón, cortesía del Ayuntamiento, que igualmente se acondicionó gracias a las donaciones de la Fundación Trinitario Casanova.

En Madrid contamos con la ayuda de los conductores de la EMT que desinteresadamente nos ayudan en el desplazamiento del Pelobus.

Pero dentro de todo este proyecto había una parte mucho más importante que cortar el pelo, y era la necesidad de hacer sentir bien a las personas a través de su imagen. Es decir, brindarles la oportunidad de tener una higiene correcta para mejorar su aspecto y, con ello, paliar o acabar con problemas de autoestima en su día a día.

“Los trabajos que hacemos son los normales de peluquería. El servicio tiene que ser el mismo, pues lo que pretendemos es que todas estas personas que tienen una vida complicada se sientan bien, que crezca su autoestima y puedan de esta manera afrontar con más fuerza el día a día”, cuenta Thomas Fuertes. Y añade: “Vienen personas de todo tipo y edad, no confundamos con gente excluida, si no gente que por diversas razones la vida les ha dado la espalda y tienen ante todo dificultades económicas y el hecho de ir a una peluquería les supone un esfuerzo económico”.

Lo que en un principio iba a ser la Comunidad de Madrid se ha extendido a otras provincias e incluso a eventos como la Vuelta Ciclista a España, donde el Pelobus ha dado el mismo servicio en cada final de etapa. Tres años de lavados de cabeza, cortes de pelo y peinados gracias a la generosidad del Padre Ángel y a numerosos héroes secundarios que comparten un mismo objetivo: dignificar la vida de las personas.