La nueva realidad

10/06/2020

Nos vienen hablando mucho en las últimas semanas de “la nueva normalidad”. De hecho, no solo nos hablan, sino que el gobierno incluso ha elevado el concepto a nivel legal, y el propio BOE habla de un Plan de transición a la Nueva Normalidad.

Es un concepto un tanto confuso y hasta inquietante, porque no se acaba de entender cómo algo nuevo puede ser ya normal y cómo algo normal puede ser nuevo. Por eso nos planteamos si no será más adecuado llamarlo la nueva realidad. Porque ciertamente, más allá del nombre que le demos, lo cierto es que nuestra realidad cotidiana ha cambiado, y no parece que sea para poco tiempo.

Ahora, cuando muchos empresarios han abierto ya sus salones, empezamos a palpar la dificultad que encierra esta nueva realidad. Negocios funcionando a medio gas, inquietud constante por las medidas de seguridad e higiene, encarecimiento de los costes por los elementos de protección, incertidumbre por la crisis económica que puede afectar a los clientes y en consecuencia limitar su capacidad de gasto… No va a ser fácil, pese al engañoso espejismo de estas primeras semanas en que la demanda de citas se ha disparado. Pero claro, se trata del trabajo que no hicimos en los meses del confinamiento, no de servicios o clientes nuevos.

Parte de nuestros equipos no ha podido reincorporarse porque el aforo de nuestros salones está limitado. Y también esto nos hace vivir una realidad engañosa: los afectados por los ERTE no nos están costando dinero, porque ni cotizamos por ellos ni les pagamos el sueldo. ¿Qué pasará cuando eso se acabe y tengan que reincorporarse?.

Nadie negará que va a ser muy difícil, pero mal servicio haríamos al sector si no transmitiésemos un mensaje de esperanza, de ánimo y de fortaleza. Más que nunca, asociarse va a resultar fundamental para defender la subsistencia de un sector que se va a ver gravemente amenazado por la situación. Sí, lo sabemos: igual de amenazado que tantos otros. Pero esos otros sí tienen desde hace tiempo un tejido asociativo importante que lucha por ellos con medios suficientes. Por alguna razón que se nos escapa, en nuestro colectivo hay mucho profesional que cree que sus asociaciones han de existir y ser potentes por arte de magia, sin que ellos tengan que aportar nada para ello.

CONEPE nació con la convicción de que eso no podía ser así. Si un sector quiere ser respetado ha de empezar por respetarse a sí mismo, y eso empieza por asumir que si se quieren estructuras potentes hay que ayudar a sostenerlas. Somos un colectivo de 50.000 salones y 150.000 personas. Imaginad lo que podríamos conseguir si cada uno de esos salones aportase una cantidad tan ridícula como 10 euros al mes.

Desengañémonos: nadie nos ayudará si no nos ayudamos primero nosotros mismos. Es necesario vuestro pequeño esfuerzo individual para conseguir que se multiplique y todos juntos alcancemos nuestros objetivos. Es el momento. La gravedad de la situación reclama el esfuerzo de todos. Nosotros estamos dispuestos a trabajar por el sector ¿Y tú?.

Luis Herrera-Portugal, Presidente de Conepe