¿Y si alguno de mis colaboradores es puesto en cuarentena?

11/03/2020

Es inevitable referirse al coronavirus, esa misteriosa dolencia aparentemente surgida en China y que amenaza no con ocasionar una mortandad devastadora, pero sí con producir una ola de problemas económicos más que inquietante. Y es que la globalización, que tantas cosas positivas tiene pese a que algunos la demonicen, tiene también sus contrapartidas peligrosas. Y estamos a punto de vivir, protagonizar y padecer una de ellas.

Puede parecernos asombroso que una especie de gripe (que no lo es, pero para entendernos) surgida al parecer en torno a un mercado de animales vivos en una remota región de la China pueda afectar a nuestra economía. Pero claro, esta se basa en la circulación mundial de mercancías y de personas, y si las primeras no llegan a su destino porque las fábricas que han de producirlas cierran, o las segundas no viajan y en consecuencia no gastan, la rueda de la economía se detiene. Un ejemplo: en muchos países se están limitando los actos públicos con elevada afluencia de gente. En España nos aproximamos a dos celebraciones masivas: las Fallas y la Semana Santa. Es razonable que, dada la repercusión económica de ambas fiestas, el gobierno sea extremadamente cauto a la hora de cancelarlas; no olvidemos que, a diferencia por ejemplo de la Organización Mundial de la Salud, los gobiernos tienen otras preocupaciones además de la salud pública.

Eso está empezando a valorarse a la hora de escribir esto. Pero, y aquí es donde quería llegar, sí se han dado casos, y más que vendrán, de trabajadores que han sido puestos en cuarentena por orden de las autoridades médicas que les atienden. La pregunta es inevitable: ¿en qué situación legal quedan mientras dure ese período preventivo? La Seguridad Social ha emitido un comunicado en el que aclara, para tranquilidad de todos, empresarios y trabajadores, que dichos períodos de aislamiento preventivo serán considerados como situación de incapacidad temporal de enfermedad común y en consecuencia, si cumplen con todos los demás requisitos habituales, tendrán derecho a las correspondientes prestaciones. Lo que aún no está contemplado es el caso de los trabajadores que, por tener que cuidar a sus menores por el cierre de colegios, no puedan acudir a sus puestos. En breve habrá noticias al respecto.

Por ahí, por tanto, tranquilos: nada distinto a cualquier otra baja por enfermedad. Pero el empresario tendrá lógicamente otra preocupación: ¿qué pasa si la cosa va a más y, por ponernos en lo peor, tuviese que ordenarse el cierre de negocios y establecimientos durante un determinado tiempo? Ahí entraríamos en un terreno absolutamente distinto, donde habría que ver qué coberturas tiene nuestra póliza de seguro para casos de pérdidas de explotación por causas de fuerza mayor. Hay pólizas que lo cubren, otras que no, y en todo caso habría que verificar las sumas máximas que tenemos aseguradas.

No va a pasar, seguro. Pero no está de más que le hayamos dedicado un rato a pensar en ello. Un virus no puede llevarse por delante nuestro negocio.

Antonio Jaumandreu
Abogado
CONEPE/APEMAD